Aplicación del Código de Buenas Prácticas

No puedo pagar la hipoteca.

El Real Decreto-ley 6/2012, de 9 de marzo, de medidas urgentes de protección de deudores hipotecarios sin recursos, en su Anexo establece un Código de Buenas Prácticas para la reestructuración viable de las deudas con garantía hipotecaria sobre la vivienda habitual, pero no es hasta el 2015, con la Ley 25/2015, de 28 de julio, de mecanismo de segunda oportunidad, reducción de la carga financiera y otras medidas de orden social, cuando realmente se puede comenzar a aplicar a casos habituales, al ampliarse y flexibilizarse los requisitos para el deudor hipotecario que se encuentra en el umbral de exclusión.

El Código de Buenas Prácticas será de aplicación para aquellos deudores de un crédito o préstamo garantizado con hipoteca sobre su vivienda habitual, cuando concurran en ellos todas las circunstancias siguientes:

  1. Que el conjunto de los ingresos de los miembros de la unidad familiar no supere el límite de tres veces el IPREM anual de catorce pagas (IPREM 2015 es de 7.455,14 euros/año, por lo que los ingresos deben ser inferiores a 22.365,42 euros)
  2. Que, en los 4 años anteriores al momento de la solicitud, la unidad familiar haya sufrido una alteración significativa de sus circunstancias económicas, o que hayan sobrevenido en dicho período circunstancias familiares de especial vulnerabilidad (familia numerosa, unidad familiar monoparental con 2 hijos a cargo, unidad familiar de la que forme parte un menor de 3 años, que alguno de sus miembros tenga declarada discapacidad superior al 33% o situación de dependencia o enfermedad que le incapacite de forma permanente, para realizar una actividad laboral, y deudores mayores de 60 años).
  3. Que la cuota hipotecaria resulte superior al 50% de los ingresos netos que perciba el conjunto de los miembros de la unidad familiar. Dicho porcentaje será del 40% cuando alguno de dichos miembros sea una persona en la que concurren las circunstancias familiares de especial vulneración.

El Código de Buenas Prácticas, es necesario solicitar su aplicación a la entidad bancaria, y esta en el plazo de un mes debe contestar ofreciendo al deudor un plan de reestructuración, aunque este también puede hacerle una propuesta al banco. Las medidas de reestructuración de deudas hipotecarias, pueden ser:

  1. Carencia en la amortización de capital de 5 años.
  2. Ampliación del plazo de amortización hasta un total de 40 años a contar desde la concesión del préstamo.
  3. Reducción del tipo de interés aplicable a Euribor + 0,25 % durante el plazo de carencia.
  4. Se inaplicarán con carácter indefinido las cláusulas limitativas de la bajada del tipo de interés previstas en los contratos de préstamo hipotecario (cláusula suelo).
  5. Adicionalmente, las entidades podrán reunificar el conjunto de las deudas contraídas por el deudor.
  6. Y no conllevará costes por compensación la amortización anticipada del crédito o préstamo hipotecario solicitada durante los 10 años posteriores a la aprobación del plan de reestructuración.

La entidad advertirá, en su caso, del carácter inviable del plan de reestructuración, si la cuota hipotecaria mensual es superior al 50 por cien de los ingresos que perciban conjuntamente todos los miembros de la unidad familiar, y podrán entonces solicitarse como medida complementaria una quita en el capital pendiente de amortización, de hasta el 25%.

Y existe una medida sustitutiva de la ejecución hipotecaria, que es la dación en pago de la vivienda habitual, cuando la reestructuración de la deuda y la medidas complementarias no resulten viables. La entidad estará obligada a aceptar la entrega de la vivienda y cancelar definitivamente la totalidad de la deuda y de las responsabilidades personales del deudor y de terceros (avalistas) frente a la entidad por razón de la misma deuda.

David Alfaya Massó. Abogado

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