monte
Desde hace años, el día 1 de cada año, subo a la montaña. Un amigo me lo sugirió después de que le contasen que era tradición en Euskadi. No nos lo pensamos, dejamos de salir por la noche y nos fuimos a la montaña. Llevo años subiendo a las montañas que rodean Vigo, y desde hace cinco años al Galiñeiro, montaña de tan solo 711 metros pero de gran belleza, por su forma piramidal, su magnifica subida y sus fantásticas vistas de la ciudad y de las Rías Baixas. El día uno de enero se convierte en el punto de encuentro de aquellos que les gusta la montaña, o que simplemente quieren empezar el año de una forma diferente.

Pero, la cuestión es ¿Por qué subir a la montaña el día primero de cada año? No conozco la tradición, pero lo que si os puedo contar, es que es una muy buena y aconsejable experiencia. Es algo simbólico, empezar el año en la naturaleza y con esfuerzo, subir hasta la cima de la montaña y sentir que ese será un buen año. Y es una estupenda alternativa cuando sientes que la noche mágica de fin de año, dejo de ser la noche más importante del año, que salir hasta la madrugada, tomar copas y la tradicional fiesta con los amigos disfrazados con trajes y esmóquines para la ocasión, ya no tiene mucho sentido.

La montaña siempre suele regalar buenas sensaciones, incluso cuando el viento y la lluvia intentan que desistas de tu empeño por empezar el año subiendo a la cima. Una vez que lo consigues, sientes que no podía ser de otro modo, que era la mejor opción por hacer algo que te hace sentir bien y que es un impulso de positivismo y energía para todo el año, para empezar nuevos proyectos o consolidar los existentes. Creo que subir a la montaña el uno de enero, es cosa de emprendedores, de gente positiva, de personas con ganas de vivir y sobre todo de ser felices.

Feliz 2014

David Alfaya Massó